miércoles, 2 de marzo de 2016

Diario de viaje: Cracovia en un fin de semana I

Día 1


Cerveza polacaDicen que una vez al año no hace daño, y eso pensamos nosotras cuando, a finales del 2015, decidimos que el 2016 tenía que empezar de la mejor manera posible: con un viaje. Y es que de vez en cuando viene bien tener una sesión intensiva de risas y desconexión entre amigas por un par de días así que, de manera prácticamente improvisada y espontánea, pusimos fecha y lugar a nuestro viaje: del 5 al 7 de febrero, descubriríamos juntas Cracovia, destino desconocido para todas nosotras. Siendo sincera, ninguna sabía muy bien qué esperar de esta ciudad, aunque nos habían hablado muy bien de ella... y no en vano. En esta entrega os dejamos con nuestro primer día en Cracovia, Polonia.


Volamos desde Hamburgo con Easyjet el viernes 5 de febrero por la tarde y en cuestión de una hora nos plantamos en la que llaman la joya de Polonia. Y ahí estábamos las seis: sin entender palabra del idioma y preparadas para la aventura.

Nada más llegar al aeropuerto, buscamos de dónde partían los trenes y allí nos dirigimos. No temáis, está todo bien señalizado y andando son unos 5 minutos, todo dentro del mismo recinto. Para ayudarnos, llevábamos impresos los horarios del tren aeropuerto-estación central. Podéis consultarlos haciendo clic aquí. Fijaos que tenéis que mirar la ruta Kraków Lotnisko/Airport - Kraków Glowny. Los billetes se compran tanto en las máquinas que hay en las mismas vías o dentro del tren directamente al revisor, y cuestan 8 PLN. Si queréis más información sobre qué otros países no tienen Euro podéis echarle un ojo a este post. En cuestión de 20 minutos llegamos a la estación central de trenes y, desde ahí, caminamos quizá unos 15 minutos hasta el lugar donde nos hospedábamos. Nosotras elegimos P&J Apartamenty Sw. Kryza porque, al ser seis personas, preferíamos estar en un apartamento e ir a nuestro aire. La recepción se encuentra en Florianska, la calle principal de Cracovia, y el apartamento estaba dos calles más abajo. La verdad es que era un piso enorme con 2 habitaciones, sala de estar, cocina, cuarto de baño y aseo y, aunque era básico, estaba bien equipado. Lo recomendamos totalmente debido a su ubicación, lo grande y cómodo que era y su precio (¡13€ por persona y noche!). 

Dejamos las cosas y salimos en seguida a pasear y conocer la ciudad. Como decía, Florianska es una calle muy transitada con tiendas y mucha vidilla por la noche, lo cual está genial porque no sentimos inseguridad en ningún momento. Caminamos hasta la plaza central y nos sorprendió lo amplia y extensa que era. Por lo visto, es la plaza medieval más grande de Europa. En nuestros andares buscando algún sitio donde cenar descubrimos que la oferta era bastante amplia y había mucho donde elegir, aunque íbamos sin rumbo y sin conocer nada de lo que veíamos en los menús. Justo cuando estábamos a punto de dar media vuelta y entrar en el Carrefour Exprés 24 horas que acabábamos de dejar atrás, dimos con el que sería el puntazo de la noche: el restaurante Pierogarnia Krakowiacy, en la calle Szewska 21. Cenamos justamente la única comida que nos sonaba que era tradicional en Polonia: los pierogi. Hasta donde sabíamos, se trata de un tipo de pasta similar a los ravioli relleno de queso, patata, col, carne, cebolla... había varios tipos y cada una escogimos una variedad diferente para probarlos todos. Si bien puede parecer poca cosa cuando te los sirven, llenan mucho y son un poco pesados, aunque están muy ricos. Para acompañar, pedimos "limonada típica polaca" y descubrimos que, al contrario de lo que esperábamos, no era ni ácida ni refrescante, sino dulzona y a temperatura ambiente. Además, curiosamente tenía trozos de naranja. Fue un descubrimiento interesante y terminamos el primer día con el estómago lleno y feliz, como nuestro bolsillo, porque lo mejor de todo es que ¡estaba tirado de precio! En el caso de la conversión euro-zloty, salimos ganando esta vez, pues todo nos resultaba baratísimo en comparación con España o Alemania.

pierogi cracovia
Pierogi tradicionales y limonada dulce con naranja




Vodka polaco
Chupitos de vodka de sabores polaco
Tras la cena, deambulamos en busca de algún sitio donde tomar algo y bailar un poco. La conclusión que podemos sacar de ese "intento de" es que 1) Todos los clubs y discotecas polacos están bajo tierra y son un auténtico laberinto, con salas de izquierda a derecha y escaleras y pasillos que lo comunican todo. 2) Las polacas salen con muy poca ropa a pesar del frío que hace y nosotras, ataviadas con abrigos y bufandas, dábamos el cante más que nadie. 3) El 80% de los sitios que veas son clubs nocturnos... Ojo con las luces de neón rosas porque llevan por el camino del sexo y la lujuria. Al final acabamos en un pub probando chupitos de vodka polaco, lo cual tampoco estuvo nada mal.

Y con mucho cansancio en el cuerpo y buen sabor de boca terminamos nuestro primer día en Cracovia. Al día siguiente nos esperaba una buena caminata y toda una ciudad por descubrir.
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