viernes, 27 de febrero de 2015

El día en que casi nos multan: Alemania en tren

Seguro que ya echabais de menos una de nuestras anécdotas viajeras... ¿Recordáis cuando a Carol la multaron en el tren de Nápoles a Roma? Pues hoy os traigo la historia sobre el día en que nos libramos, prácticamente llorando, de una buena multa en el tren de Bremen a Hamburgo. 


En septiembre de 2013 mis mejores amigas vinieron a visitarme a Hamburgo, donde por entonces llevaba viviendo un año. Como una de las visitas obligadas desde esta ciudad es Bremen, me las llevé a pasar la tarde para que conocieran esa bonita ciudad. Para ahorrar dinero, compramos un Niedersachsen Ticket que nos salió a 10€ por persona ida y vuelta. Como ya os avisé en el post sobre Cómo moverse por Alemania, este billete es válido únicamente para trenes regionales, no para los rápidos. Cogimos un tren que salía de Hamburgo sobre las 17:30h y confiamos en que, como el billete era de vuelta abierta, miraríamos los horarios más tarde, después de la cena. 

La tarde pasó y nos dieron las 22:00h, hora bastante razonable para echar un vistazo a la aplicación del móvil de la Deutsche Bahn y consultar cuál era el siguiente tren. Para nuestra sorpresa, el siguiente pasaba en diez minutos, y si no lo cogíamos ¡teníamos que esperar hasta medianoche! Cogimos un taxi y llegamos a la estación justo a tiempo para ir a la vía, ver el tren y meternos corriendo. ¡Al fin dentro, qué suerte! Sin embargo, había algo que no encajaba... Mientras que el tren de ida era bastante normalito, este era sospechosamente lujoso... Asientos amplios, instalaciones nuevas, todo muy cómodo, vaya... Además, estábamos totalmente solas. "Igual es un tren de estos nocturnos que ahora se van a otra ciudad en la otra punta de Alemania y por eso los asientos son tan amplios..." No le dimos más importancia y sacamos la cámara de fotos para sacar una instantánea de nuestra vuelta a Hamburgo en ese lujoso tren. En ese momento, vino el revisor e interrumpió nuestra foto. "Fahrschein, bitte". El billete. Sin problema; se lo di y seguí colocando la cámara mientras él lo revisaba. De repente, me pregunta que si hablo inglés o alemán. Oh-oh... Algo va mal. Empecé a pensar a toda velocidad: "si le digo que hablo inglés y son malas noticias, probablemente le moleste tener que hablar otro idioma y la tome con nosotras... mejor le digo que alemán, así me hago la integrada y no se cabreará". Le contesté en el mejor alemán que pude e iniciamos una conversación que fue algo como:

Revisor: El billete no es válido.
Yo: ¿Qué?
Mis amigas: ¿Qué pasa?
Revisor: Que no es válido.
Yo: Sí lo es.
Revisor: No lo es.
Mis amigas: ¿Qué pasa?
Yo: Es una broma, ¿no?
Revisor: No es una broma, no sirve.
Yo (a mis amigas): No es válido.
Mis amigas: ¿Qué?
Revisor: Es un billete para Fernverkehr (larga distancia).
(Me hago la tonta y le digo que no sé qué es "Fenferkea". A partir de aquí mi pronunciación empezó a empeorar, a ver si así nos veía como pobrecitas extranjeras y le dábamos pena...)
Yo (a mis amigas): Hemos cogido el tren rápido y no sirve el billete. Ni me he fijado cuando he mirado los horarios...
Mis amigas: Dile que nos bajamos en la siguiente parada.
Yo: Nos bajamos en la siguiente.
Revisor: No hay siguiente, este tren va directo a Hamburgo.
Yo (a mis amigas): Que va directo.
Mis amigas: ¿Qué? ¿Y ahora qué?
Yo: ¿Y ahora qué?
Revisor: Ahora tenéis que comprar un nuevo billete.
Yo: Ok... ¿por cuánto sale?
(Pensé que no podría valer demasiado, que quizá había un billete especial de grupo con descuento...)
Revisor: (coge la máquina y hace un gesto de "la que te viene es buena") Pues 50€. (Ah, bueno, 50€ entre tres personas son unos 16€, está bien). Por persona. En total, 150€. La foto más cara de la historia, a 50€ por persona. (La cámara seguía donde la dejamos, preparada para la foto)

En ese momento la cara de mis amigas era un cuadro: una de ellas tenía las manos en la cara y la boca abierta, parecía el de El Grito.

Le dije que no sabíamos que el billete no era válido, que nos lo habían vendido en la estación y habían dicho que valía para todos los trenes de todo el día, que era la primera vez que viajaba a Bremen y que no entendíamos cómo iba lo de los billetes, que cómo íbamos a pagar 50€ por un trayecto que nos había costado 5€... Una excusa tras otra, pero es que realmente había sido por error, ¡no era nuestra intención colarnos en uno de lujo por el precio de uno barato! Si nos hubiéramos dado cuenta antes, no lo habríamos cogido, desde luego. Además, estaba casi segura de haber visto las siglas que indicaban que se trataba de un regional (RE) y no de uno rápido (EC)... O quizá pensé que el EC entraba dentro de los regionales, y que los rápidos eran solamente IC e ICE... Qué se yo, el caso es que yo ya no sabía dónde meterme y mis amigas llevaban hasta el abrigo puesto preparadas para bajarse (no sé dónde, porque no había próxima parada...). 

En ese momento pasó otro revisor y, viendo el espectáculo, se paró y preguntó que qué estaba pasando. Nuestro revisor le dijo en alemán que nada, que ya había terminado con nosotras. ¿Cómo? Si todavía teníamos que pagar la multa... empecé a ver la luz al final del túnel. Lo que sucedió a continuación fue totalmente surrealista. Solos de nuevo, el revisor me dijo que si cogía la cámara y le hacía una foto a la cara de desesperación de mi amiga, nos lo dejaba pasar. No podía creer lo que estaba oyendo. Le pregunté que a qué se refería y me dijo que eso, que si le hacía una foto a mi amiga, lo dejábamos estar. Ahí me debatí mentalmente entre la amistad y el dinero. Por un lado, si le hacía la foto a mi amiga, nos ahorrábamos 150€... Por otro lado, hacer eso habría sido bastante humillante, y no creo que a ella le hubiera sentado bien. Por un momento, estuve por decirle que prefería pagar la multa, pero lo que hice fue proponerle que él nos hiciera una foto a las tres juntas, incluso que se pusiera él en la foto. Eso le hizo reír y me dijo que estaba bien, que nos lo pasaba por esta vez, pero que tuviéramos más cuidado la próxima. Estaba tan contenta y aliviada que solo se me ocurrió decir "¿Le puedo dar un abrazo?" y lo abracé como si no hubiera mañana. El revisor se fue y mis amigas se quedaron alucinando, no podían creer lo que acababa de pasar. Nos quitamos las chaquetas, nos acomodamos y nos quedamos mirándonos las unas a las otras durante un rato en silencio, aún incrédulas. Finalmente, estallamos a carcajadas y nos estuvimos riendo sin sentido un buen rato. Riendo y llorando, de nervios acumulados. Cuando, a los pocos minutos, pasaron los dos revisores juntos y nos vieron llorando, seguro que el segundo debió de pensar que era por la multa que "acabábamos de pagar". De todos modos, y por si acaso, en cuanto el tren frenó en las vías de la estación de Hamburgo, salimos corriendo con tanta prisa que hasta me dejé el paraguas dentro. Seguimos corriendo por las vías por si al hombre le daba por cambiar de opinión en el último momento, y solamente paramos cuando dejamos atrás las vías y nos vimos en "zona segura".

Sin duda alguna, es una de esas experiencias en las que se sufre mucho en el momento, pero que luego se recuerdan entre risas. Visto ahora, de manera objetiva, no parece tan grave como lo vivimos en su momento, pero era la primera vez que nos veíamos en esa situación, ¡y más en alemán! Pasé la prueba de fuego con la barrera del idioma y salimos airosas con un disgusto más en el cuerpo, una aventura más que contar, y con 50€ a salvo en el banco.

Y vosotros, ¿tenéis alguna anécdota parecida que contar? ¡Queremos oírla!
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12 comentarios:

  1. Jajajaja me imagino vuestras caras, vaya susto mas grande. Yo creo que el revisor lo que quería era ligar contigo jajajaja.
    Un saludo

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    1. No sé yo, lo que le pasa a esta gente es que disfruta viendo sufrir a los pobres multados!

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  2. jajajaja Me pasó justo lo mismo de Heidelberg a Frankfurt. Tenía retorno a una hora en concreto. Cuando llegó el tren nos subimos y resultó que era directo. Le intentamos explicar al revisor que qué culpa teníamos si pasaba justo a la misma hora por el mismo andén, que no sabíamos alemán para entender los carteles. Aunque no nos puso multa ese billete tuvimos que pagarlo y nuestro revisor no fue tan majo, creo que hasta nos debió de insultar en alemán, porque no parecía muy contento :S Una putada jajajaja

    Un saludo!

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    1. Es un marrón cuando estas cosas te pasan en otro país, y más cuando no son por ir de listo y hacer las cosas mal, sino por puro despiste!! Una suerte que al menos no os llegaran a multar al final!

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  3. Jajaja typisch Deutsch!
    A mí me pasó con el Bayern-Ticket. Ya sabéis que la oferta es válida de 9 de la mañana a 3 y el Nacht hasta las 5 creo. Me parece que hay un periodo (de 5 a 6) que ninguno de los dos tickets vale. Bien, llegaba yo de 8 horas de viaje en autobús desde Budapest a las 5 de la mañana a Múnich y tenía que cogerme el Bayern ticket para seguir hasta Kempten donde vivia y trabajaba. Justo llegué a la hora que no valía ni uno ni otro pero yo ni me di cuenta y compré el de ese mismo día (que empezaba a ser válido a las 9). Llega el revisor y me dice que ese no es válido y yo hablándole en inglés haciéndome la turista diciendo que era la primera vez que iba tal y cual. Me dice en el siguiente transbordo (cuando ya solo me quedaban 20 minutos d trayecto, te bajas y compras otro. El único dinero que me quedaba ya lo había usado para el Bayern ticket y el nuevo ticket para esos 20 minutos valía 12 con algo... Al final hice el transbordo sin comprarlo y me libré. Aunque pensé que 'conociéndolos' podría haber llamado este revisor al revisor del otro tren por si veía a una 'española' con maleta le pidiera el billete a prueba de haberlo comprado. Por suerte no pasó y al llegar a Kempten hice lo mismo, carretera y manta y salir pitando de allí jaja.

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    1. Ana, no sé ni cómo te libraste! Y total, por 20 minutos, qué más les dará! A nosotras nos multaron por una parada, UNA PARADA! Dos minutos de trayecto, vaya, que cuando llegamos a la frontera donde sí nos servía el billete, la mujer no había ni empezado a multarnos todavía, porque no le había dado ni tiempo...

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  4. ¡Uf! ¡Menos mal! ¡Menuda suerte tuvisteis! Yo también tengo un par de anécdotas en trenes de largo recorrido para dar y tomar...y sobre todo en Alemania!
    ¡Afortunadamente nunca he tenido que lidiar con una multa de ese calibre!

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    1. Pues nos gustaría oír (o leer...) tus anécdoas, Alberto! Seguro que merecen la pena y te echas unas risas cuando las recuerdas...

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  5. Ahora cuenta la vez en la que sí nos multaron ¬¬

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    1. En próximas entregas: cómo pagar 40 euros por 2 minutos de trayecto.

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  6. Mein Gott, menudo susto! :O
    Me imagino la cara que se te tuvo que quedar al oír eso de "si le haces una foto a tu amiga os perdono la multa" jajajajaajjaj. Nunca me imaginaría algo así con un revisor alemán. Yo tuve que pagar multa una vez con el Bayern Ticket, el cual era válido a partir de las nueve de la mañana, y el buen revisor tuvo que venir a las NUEVE MENOS CINCO. Vaya disgusto. Tengo preparada una entrada sobre eso para el blog ajja.

    Un beso!

    BLOG: THE AMPELFRAU ADVENTURES

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  7. Menos mal, 150.-€ seguro que era mucho dinero para vosotras en ese momento.
    A mí me ocurrió haciendo interrail. Nos metimos en primera cuando sólo podíamos viajar en segunda en los trenes... El revisor nos pillo y nos hecho. Segunda estaba completamente lleno de viajeros en el trayecto Paris-Berlín.
    Terminamos durmiendo entre vagones y maldiciendo al revisor cada vez que pasaba por encima de nosotros (y pasó muchas veces). Eso sí, nos reimos un montón...
    Es maravilloso hacer Interrail

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