viernes, 29 de agosto de 2014

El día en que todo salía mal

Viajar a Grecia
Empapados en un barco bajo la lluvia
Cuando nos vamos de viaje siempre esperamos que todo salga a pedir de boca: que el tiempo acompañe, que nos dé tiempo a ver todo lo que tenemos planeado... Por eso, por lo general, cuando viajamos vamos siempre con una sonrisa que refleja los nervios y la excitación por la aventura que estamos a punto de vivir. Lo que no sabíamos nosotros era que nuestro viaje de fin de curso a Grecia iba a ser tan... variopinto. Y es que tuvimos de todo: días de sol, de lluvia, tobillos que se hinchan como pelotas de tenis por una torcedura al correr por un volcán bajo la lluvia, risas, caras felices, caras enfadadas, momentos de alegría y momentos de desesperación. Pero no contábamos con que uno de esos días iba a ser bastante catastrófico, ya que todo nos salía del revés... Agarraos que vienen curvas.

Viajar a Grecia
¿Por qué somos los únicos sin paraguas?
Era nuestro segundo día en Atenas y digamos que no había empezado muy allá... El sitio donde nos alojábamos incluía desayuno, sí, pero era bastante pobre (apenas unas tostadas, café sin leche ni nada, huevo duro y quesitos de estos triangulares) y además estaba como en un bar apartado del hostal en sí. Nos hicimos paso entre la gente como pudimos y tuvimos que sentarnos separados; unos en la calle y otros dentro, con lo cual digamos que no fue el desayuno más ameno del mundo. Pero oye, éramos optimistas y no le dimos mucha importancia a ese hecho, así que desayunamos rápido, me guardé un huevo duro y quesitos en la mochila y nos dirigimos ansiosos a la Acrópolis para maravillarnos con las famosas ruinas griegas. No sé si "maravillarnos" es la palabra que aplicaría a lo que realmente vivimos... yo diría más bien decepción moderada. A pesar de que el tiempo había sido estupendo días antes de nuestro viaje, fue llegar a Grecia y empezar la tormenta.

Pero bueno, al fin y al cabo estas son cosas bastante subjetivas, y lo que a uno le puede encantar, a otro le puede parecer feo o poco interesante. Digamos simplemente que no era tan colosal e imponente como esperábamos, pero es lo que hay. Al menos nos había salido gratis.

Seguimos nuestro camino y, después de visitar algún museo y comer en un restaurante griego que ofrecía "Menú Anti-crisis", nos decidimos a visitar el Templo de Zeus. Para llegar hasta allí, bien podíamos ir en bus o caminando, cosa que al final hicimos. "Así damos un paseo y vemos cosas", dijimos ingenuos. Después de caminar más perdidos que otra cosa durante un buen rato, al fin llegamos al famoso templo... A tiempo para leer en el letrero que cerraba a las 15:00h. ¿Y qué hora era? Las 15:15h... ¡Increíble que hubiéramos llegado tarde por quince minutos! Bueno, ya volveríamos otro día, qué le vamos a hacer.

Nuestra siguiente idea lumbreras fue visitar el Estadio Olímpico, y allí que nos fuimos de nuevo, caminando sin saber la dirección (fue un momento de esos de literalmente dejarlo todo al azar y elegir a votación si tirábamos para la izquierda o para la derecha, a lo Pocahontas cuando no sabe qué camino tomar).


Después de caminar por el lateral de una carretera cuesta arriba llegamos y ¡oh sorpresa!, también estaba cerrado. Al menos pudimos hacernos alguna fotillo delante, tampoco es que fuéramos a pagar de todos modos... Cabe decir que la lluvia animaba el ambiente cosa mala, y que ninguno llevábamos paraguas.

Viajar a Grecia
A pesar de todo se nos ve felices

Viajar a Grecia
Medidas desesperadas...

Al ver el exitazo que estábamos teniendo con los horarios y los sitios que visitar, decidimos ir a la Oficina de Turismo y salir de dudas de una vez por todas. Además, necesitábamos información acerca del ferry que teníamos que coger a los dos días para ir a Santorini. Preguntamos a alguien que nos dio indicaciones y allá que fuimos. Esta vez la lluvia había apretado bastante, así que decidimos subirnos a un bus e ir a la Plaza Syntagma (según Sergio, "Plaza Estigma"... lo curioso es que el conductor le entendió y le dijo que sí, que subiéramos). El gusto de ir en transporte público y resguardados de la lluvia no duró mucho, ya que nos pasamos todo el trayecto con la voz de Dani de fondo diciendo "Que no tenemos billete, que nos van a pillar, que yo paso de pagar multa"... Así que al final cedimos y acabamos bajándonos en una parada al azar. Por suerte, estábamos cerca de la plaza que buscábamos, y encontrar la Oficina de Turismo sería pan comido.

¡Qué equivocados estábamos! Anduvimos dos horas por todo el centro sin encontrarla, preguntando a la gente y mojándonos en vano. Allí no había oficina por ningún lado. Javi le compró un paraguas a un señor que los vendía por la calle y ni eso nos sirvió para resguardarnos del temporal...

Viajar a Grecia
La chica del fondo es una de nosotras preguntando al taxista por la oficina de turismo...

Viajar a Grecia
Sobra decir que a estas alturas estábamos un poquito hartos de la lluvia...

Viajar a Grecia
El paraguas de Javi tuvo un trágico final

Nada, a las 17:10h nos rendimos y nos dirigimos a la parada de autobús donde nos habíamos bajado un par de horas atrás. Ya nos las apañaríamos nosotros para encontrar el puerto... Espera... qué es eso... ¡La oficina de turismo! Corrimos hacia ella justo para leer en la puerta que cerraba a las 17:00h. Sip. Llegábamos diez minutos tarde, otra vez. Llegados a este punto no sabíamos si llorar, si reír, o si mandarlo todo a... y volvernos al hotel. ¡Menudo día! ¿Por qué no podía salir nada bien?

Muertos de cansancio y calados hasta los huesos nos dirigimos al puerto para que nos ayudaran con el tema ferries. De camino encontramos 50 céntimos en el suelo, y lo quisimos tomar como una señal de que todo iba a mejorar. Total, peor ya no podía ir.

Con todas las dudas resueltas y sin ningún percance (si no contamos con que el metro estaba cortado y nos tuvieron que avisar para que bajáramos e hiciéramos trasbordo en no-sé-dónde porque si no volvíamos atrás en dirección contraria) decidimos hacer un viaje más y tentar a la suerte por última vez ese día: iríamos a la Estación Central de Autobuses. Nos bajamos en la parada que creíamos que nos habían dicho (la de información del metro nos dijo el nombre una sola vez y no lo quiso escribir, por lo que no entendimos nada) y empezamos a preguntar a la gente que por dónde se iba a la estación. Pues nada, no hay manera. Nadie sabía inglés. ¡Nadie! Jóvenes y viejos, nadie supo ayudarnos. Lo preguntamos de todas las formas posibles: station, estación, bus, autobús, autocar, Bahnhof... yo creo que hasta en catalán lo dijimos. Un taxista cogió su móvil, nos pasó a alguien al teléfono que se suponía que sabía inglés, y ni con esas. No nos quedó otra que seguir caminando sin parar hasta que al final, pero muy al final, la encontramos. Vamos a las ventanillas, Carol y yo delante, y preguntamos que si tienen plazas para el autocar a Delfos del día siguiente. Con muy mala gana nos dicen que sí con un gesto que no acabamos de entender. El hombre se queda callado. Nosotros le miramos. Nos mira. Le miramos. No nos mira. Le decimos que queremos 8 billetes para el día siguiente. Nos dice que la taquilla cierra a las 20:00h. Miro mi reloj: las 20:01h. ¿En serio? ¿Es una broma? No puede ser. No. De ninguna manera. Me giro y veo al resto del grupo con una carita que no tiene explicación, eran almas en pena, mojados y aguantándose el pis. "Igual podríamos venir mañana a primera hora y cogerlos". "¿Y si mañana ya no quedan billetes?". Es verdad, no hemos llegado hasta aquí para nada. Hemos venido a jugar. Otra puerta cerrada en los morros no. Me giro y le digo al de la taquilla que vale. Que nos venda los billetes ya. Y por suerte, y sin rechistar, el hombre volvió a encender el ordenador y nos vendió los billetes.

Ya de vuelta al hostal, la lluvia cesó al fin y cenamos algo que ni recuerdo. Por fin se acababa ese día y con un poco de suerte al día siguiente todo mejoraría. ¿Y lo mejor de todo? Yo seguía con el huevo duro y los quesitos que habíamos cogido en el desayuno en la mochila. Del olorcillo que echaba eso mejor ni hablar.


Y vosotros, ¿habéis tenido alguna vez un viaje desastroso? Decidnos que no somos los únicos...
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13 comentarios:

  1. Siempre hay algo que se tuerce en los viajes...siempre. Pero lo vuestro ese día es de campeonato xD
    Un saludo!

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    1. Era una chapuza detrás de la otra, no sé qué ojo tuvimos ese día pero vamos, la desesperación y las ganas de llorar estaban ahí ahí jaja

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  2. jjajjjaaja... vaya día para olvidar!!! A veces cuando algo se tuerce, empieza a salir todo mal y al revés igual. Espero que el resto del viaje fuera mejor ;-)

    Un saludo

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    1. Claro que sí, el resto del viaje ya fue mucho mejor, aunque ese día no veíamos la hora de meternos en la cama y que fuera el día siguiente ya!

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  3. Vaya, qué increíble todo lo que les pasó!! Es de esas veces en las que TODO te sale mal y además, qué mala onda la gente que trabaja en los lugares "públicos", caramba, qué le costaba a la mujer esa escribirles el nombre o aunque sea repetírselo despacito... a mi me pasó en el último viaje a Japón, fui con mi mamá y una amiga y su novio, que mi mamá y yo nos queríamos volver al hotel y mis amigos querían seguir recorriendo así que nos separamos. Cuando llegamos a la estación nos dimos cuenta que ellos tenían nuestros Rail Pass (unos pasajes especiales para turistas que pagas previamente y allá no pagas nada). Mi desesperación pensando que ahora cómo volvíamos al hotel, cómo salíamos de ahí! Hasta que claro, después me di cuenta que podíamos pagar el boleto, jajajaja.

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    1. Ya me imagino, menuda experiencia, y más en Japón! A veces con los nervios, y sin entender el idioma, nos ponemos nerviosos y no se nos ocurren más alternativas, como en tu caso la de comprar otro billete! Un caos, menos mal que al final no os pillaron sin!

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  4. Esto parece la prueba de que si algo puede salir mal, saldrá mal... menos mal que detrás de días grises vienen otros gloriosos.

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    1. Eso cantábamos nosotros: se irán los nubarrones, pasará el temporal, porque vaya telita de día llevábamos! Y al final salió el sol y todo :)

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  5. En los viajes de vez en cuando ocurren estas cosas... pero cuando pasa un poco de tiempo se convierten en anécdotas divertidas. Saludos viajeros.

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    1. Por suerte sí, lo que parecía desastroso acabó siendo una anécdota divertida y cada vez que la recordamos no podemos parar de reír!

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  6. Vaya día desastroso!! cuando se viaja a veces se tienen días nefastos, y ese fue uno de ellos, menos mal que con el tiempo lo recuerdas como anécdotas, aunque en el momento tiene guasa. Menos mal que pudisteis compre los billetes a Delfos! Un saludo!

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    1. Sí, no nos íbamos a ir de la estación sin los billetes, ya era lo que nos faltaba! Después de todo el caos y descontrol que llevábamos todo el día, por fin podíamos sacar algo en claro, y creo que fue el único objetivo que realmente cumplidos de los que teníamos marcados para ese día!

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  7. Y es que cuando viajas no es todo bonito. Eso sí, a toro pasado, seguro os habéis echado buenas risas recordándolo...

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