miércoles, 13 de agosto de 2014

El día en que creímos que ir a Mauthausen en domingo era buena idea

Mauthausen Memorial
Planear un viaje es difícil, sobre todo cuando quieres visitar más de una ciudad. ¿Cuántos días le dedico a cada sitio? ¿Qué día es mejor que vayamos a tal otro? Este verano, en mi ruta por Europa Central, llegamos a Viena un viernes y nos marchábamos un martes. En ese corto período de tiempo queríamos visitar también Bratislava y Mauthausen, así que decidimos hacer las excursiones el fin de semana. Como es lógico, dejamos la capital eslovaca para el sábado, ya que pensamos que sería mejor ver una ciudad con vidilla y con los comercios abiertos. En cambio, como el campo de concentración de Mauthausen abría los domingos y era lo único que íbamos a hacer ya nos iba bien ir ese día.

O eso era lo que pensábamos...

Para ir a Mauthausen decidimos coger un tren hasta Linz y allí enlazar con un autobús que nos dejara en el pueblo. La estación de tren y la de autobuses están juntas, así que no nos costó llegar. Teníamos que comprar allí los billetes de autobús, pero... ni rastro de persona humana, y por supuesto los puntos de información estaban cerrados. Nos acercamos a preguntar al único conductor de autobús que había y nos dijo que no nos preocupáramos, que los billetes los teníamos que comprar en el mismo autobús, así que nos quitamos un peso de encima, pero... al mirar los horarios que había colgados en una de las marquesinas vimos que los domingos no había autobuses a Mauthausen. El resto de la semana sí, pero el domingo brillaban por su ausencia.

No dejamos que cundiera el pánico y pensamos: «O nos vamos a otro sitio a la aventura o vemos si podemos ir de otra manera». Recordaba haber leído que se podía ir en tren hasta Mauthausen, así que en la estación de trenes vimos que estaban abiertas las ventanillas de venta de billetes. ¡Aleluyaaa! Nos atendió una mujer muy amable y nos explicó que podíamos coger un tren hasta Enns y allí mismo coger un autobús. ¡Estábamos salvados!

Una vez llegamos a Mauthausen... todo estaba desierto. El autobús nos dejó en una parada y no sabíamos muy bien cuál era el siguiente paso. ¿Habría algún bus? ¿La única opción era caminar? Una taxista se nos acercó y nos dijo que si queríamos ir a Mauthausen eran 8 kilómetros andando y que ella nos llevaba en un momento por 12 euros a los dos. Sabía que nos estaba timando, así que decidimos explorar un poco por los alrededores a ver si teníamos otra opción. Nada. Todo desierto. Volvimos en busca de la taxista y le dijimos que de acuerdo, que nos llevara. Con el sol matador que hacía aquel día a las 12 de la mañana no me veía caminando por la carretera cuesta arriba, así que decidimos ser cómodos por una vez y pagar.

La taxista nos dejó al lado del campo e hicimos la visita. A las 14:00 h salimos y cogimos camino hacia el pueblo (que estaba a entre 3 y 5 kilómetros, nada de 8). Hacía mucho calor e íbamos buscando todo el rato la sombra, pero bueno, al menos era todo bajada y se hacía bastante llevadero. Además, el paisaje era precioso =)

Después de una hora llegamos a nuestro destino y vimos que estábamos a 43ºC. Pero ¡¿qué locura es esa?! ¡Si hacía más calor que en Barcelona! A esas alturas nos moríamos de hambre. No habíamos comido nada desde las 7:00 h, y como sabíamos que había un McDonald's cerca no nos lo pensamos dos veces y allá que fuimos. Comimos deprisa y volvimos a la parada donde nos había dejado el autobús, por donde pasa también el de vuelta, ya que no sabíamos cuándo pasaría. Miramos el horario y... ¡estábamos de suerte! =D En 5 minutos pasaba el bus que nos llevaba de nuevo hasta Enns. Esperamos... esperamos... esperamos un poco más... y el autobús no pasó. Pensamos que quizá había venido un poco antes y lo habíamos perdido por cuestión de minutos, pero bueno, en una hora pasaba el siguiente. Al menos estábamos sentados a la sombra. Pero el sol empezó a comerle terreno y nos achicharrábamos vivos. La desesperación empezó a invadirnos un poco, sobre todo cuando comprobamos que los dos autobuses que tendrían que haber parado en la parada que teníamos en frente no habían aparecido. ¿Qué íbamos a hacer si no pasaba el nuestro? ¿Y si, como estaba todo tan desierto, los domingos por la tarde no había autobuses?

Mauthausen Austria
Solo faltaba ver pasar una de esas bolas que ruedan por el desierto

Llegados a este punto vencí toda mi vergüenza y empecé a acechar a todo aquel que, misteriosamente, pasara por allí (digo misteriosamente porque no pasaba ni un alma...). Me acerco a una señora: no habla inglés. Me acerco a una pareja: ¡hablan inglés! Pero son belgas y están de vacaciones... Me puse a charlar un rato con ellos (¡me encantan los belgas, son tan amables...!) y nos dijimos adiós. Pasa un coche y se baja un chico. Me acerco a preguntarle ¡y justamente iba a coger el mismo autobús que nosotros! Le explicamos toda la situación y nos dijo que sí, que en un principio tenía que pasar. Creo que empecé a ponerlo nervioso con mi inquietud y estaba deseando perdernos de vista... De repente vimos que allí cerca había un edificio donde ponía OBB -la compañía de ferrocarriles austriaca- y allá que fui a investigar. Justo cuando estaba casi en la puerta... ¡EL AUTOBÚS! Empecé a correr como si me fuera la vida en ello, y nada más subir no pudimos hacer otra cosa más que reírnos. Podríamos llegar a Linz a tiempo para coger el tren de vuelta (para el que teníamos billetes, de ahí gran parte de nuestra preocupación) y podríamos pasar la noche en Viena en vez de en un lugar medio perdido de la mano de Dios.

En definitiva, de toda esta parrafada, si es que habéis tenido ánimos para leerla entera (si es así, ¡enhorabuenaaa! =D), espero que hayáis aprendido que no hay que visitar Mauthausen en domingo. Es una muy mala idea.

Cuando Carol escribió esta entrada estaba bajo los efectos del calor.
Lo ha revivido mucho, era como estar en Mauthausen de nuevo, y se ha emocionado dándole a las teclas.

¿Alguna vez habéis tenido un día de esos en los que todo os sale mal? ¿Conseguisteis salir airosos?

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8 comentarios:

  1. Mejor dicho: No ir en transporte público los domingos. En coche es ideal

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    1. Sí, efectivamente. Ir en transporte público los domingos es la idea pésima, si se dispone de coche no hay ningún problema.

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  2. Uff a mi me da un "parraque", con lo agonías que soy yo.
    Un beso
    Carmen

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    1. Ya ves, Carmen, estaba a punto de darme algo y ya estaba pensando en cómo nos tendríamos que buscar la vida...
      Un beso!

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  3. En un libro decía el protagonista que es injusto que el domingo sea el día odiado de la semana, pues solo lo es porque después viene el lunes. Pero, en realidad, a mí no me gustan porque está el mundo dormido. En Alemania, por ejemplo, hasta cuesta encontrar algunos restaurantes abiertos.
    ¡Menos mal que todo salió bien!

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    1. Además de verdad, Laura, no había ni un alma... =S Por suerte al final todo salió como teníamos previsto, solo que con algunos altos en el camino ^^'

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  4. Tomo buena nota!! Vaya aventura ir en transporte público un domingo o.o

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    1. jajaja mejor que no lo intentes si no quieres desesperarte!

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