martes, 19 de agosto de 2014

Diario de París. Día 2: Tour Eiffel, le Marais y Montmartre

Torre Eiffel parís
Tras un primer día bien aprovechado, el segundo día nos levantamos con un único plan: subir a la Torre Eiffel. No lo sabíamos entonces, pero el espíritu viajero nos podría más que pasar un aniversario tranquilo y aprovechamos para ver todo lo que pudimos. ¿Cómo no hacerlo? ¡Estábamos en París!














A las 10:30 h salimos del hotel y cogimos el metro hasta Bir-Hakeim. Unos días antes de emprender el viaje habíamos comprado las entradas para la Torre Eiffel desde la web oficial para subir a las 12:00 h. Nuestra idea inicial era subir alrededor de las 15:30 h con la ilusión de ver anochecer desde la cumbre, pero esperamos unos días y cuando fuimos a comprar las entradas ya no quedaban para esa hora. Por eso, si queréis subir en alguna hora en concreto, compradlas con bastante antelación por si acaso.

Media hora más tarde llegamos a nuestro destino y lo primero que hicimos fue preguntar. Nos dijeron que teníamos que ponernos a la cola 15 minutos antes de la hora, así que como teníamos tiempo fuimos dirección al Campo de Marte para ver un poco los alrededores y sacar algunas fotos de la torre.

Torre Eiffel parís

Llegado el momento nos pusimos a la cola hasta que pudimos subir. Primero cogimos un ascensor hasta el segundo piso, donde hay que coger otro para llegar a la cumbre. La vista ya era impresionante desde allí, a unos 100 metros del suelo. A medida que subíamos veíamos cómo todo se hacía más y más pequeñito. Teníamos la ciudad a nuestros pies, y es que una vez en lo más alto estábamos a unos 320 metros del suelo. Era alucinante... Lo único malo es que no había buena visibilidad aquel día, pero aun así alcanzamos a ver algún que otro monumento desde las alturas.

Trocadero París
Trocadéro

Trocadéro París

Tras bajar de la torre nos acercamos a Trocadéro para verla desde el otro lado y comprobar lo que muchos dicen: las vistas desde allí son mucho mejores.

Trocadéro París

De nuevo nos encontramos con un mercadillo navideño, así que fuimos paseando por la zona mirando los distintos puestecito. ¡Qué hambre nos daba ese olorcillo tan delicioso que había en el ambiente!

Nuestra siguiente parada fue la Estatua de la Libertad de París. La vimos desde lo alto de la torre, así que decidimos acercarnos por curiosidad. Esta versión en miniatura (concretamente una cuarta parte de la estatua original) fue un regalo de la Comunidad Americana a Francia para celebrar el centenario de la Revolución Francesa, y aunque inicialmente contemplaba el centro de París en la actualidad saluda a la estatua americana. Para llegar fuimos paseando por la Allée des Cygnes, un caminito precioso al lado del Sena, y la encontramos justo al final.

Estatua de la Libertad de París

Estatua de la Libertad de París

Como ya eran las 14:30 h, decidimos ir a comer. Nos desplazamos hasta el Marais, donde habíamos escogido un local especializado en comida israelí que nos habían recomendado unos amigos: L'As du Fallafel (Rue des Rosiers, 34). Pedimos unas patatas fritas para compartir, un shawarma y un pita de falafel, la especialidad de la casa, ¡y vaya si merece la pena! Es un sitio muy recomendable.

Marais París L'As du Fallafel
Foto de Wikipedia

Tras dar un paseo por el Marais nos tentaron los dulces que veíamos expuestos en los escaparates, así que decidimos comernos el postre en otra parte: una boulangerie/salon de the no muy lejos de L'As du Fallafel llamada Korcarz (Rue des Rosiers, 29). No sabíamos por qué decidirnos, pero al final nos decantamos por un cuerno de gacela.

A las 16:45 h salimos del salon de the y fuimos a mi lugar preferido de París: Montmartre =) Cuando llegamos allí ya era de noche, y sin más dilación subimos los 197 escalones que hay hasta llegar a lo alto de la colina. No temáis, hay un funicular hasta allí, solo que nosotros preferimos subir andando.

Basílica del Sagrado Corazón París
Basílica del Sagrado Corazón

La vista desde allí arriba era magnífica, se veía toda la ciudad iluminada.

Basílica del Sagrado Corazón París Vistas

Callejeamos por la zona bohemia de la ciudad y, como no podía ser de otro modo, pasamos por la Place du Tertre, donde había varios pintores ofreciendo retratos a los turistas.

Place du Tertre París

Bajamos de nuevo la colina y, tras pasear durante 20 minutos por el Boulevard de Rochechouart y el Boulevard de Clichy, llegamos a nuestra siguiente parada: el Moulin Rouge.

Moulin Rouge París

A esas alturas dimos por concluida la parte turística del día: tocaba celebrar nuestro aniversario como era debido, así que nos fuimos a cenar. Aún nos quedaba todo un día para seguir explorando la ciudad, y como no podría ser de otro modo intentaríamos exprimirlo al máximo.

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1 comentario:

  1. Ahhhhh! París siempre enamora. ¿Que tendrá esta ciudad que gusta tanto...?
    Un saludo, viajeros.

    Manel y Cristina

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