miércoles, 21 de mayo de 2014

El día en que dormimos en un aeropuerto... y vivimos para contarlo

Dormir en el aeropuertoCuando tienes un grupo de amigos amplio, es difícil ponerse de acuerdo para hacer un viaje por cuestiones de fechas, presupuesto y motivación por el destino, por lo que muchas veces acaba viajando solo una parte del grupo, o se pospone la aventura para otra ocasión. Sin embargo, esta vez no teníamos excusa: ¡nos íbamos de viaje de fin de carrera, y no podíamos faltar ni uno! Así es como nos las tuvimos que apañar para que el viaje saliera al gusto de todos y, lo más importante, económico. Elegimos Grecia como destino pero teníamos el pequeño inconveniente de que los vuelos a la capital eran bastante caros, por lo que optamos por volar Barcelona-Milán y Milán-Atenas, lo cual nos salió mucho más barato. El único contra era que había que pasar la noche en el aeropuerto italiano, pero como jóvenes insulsos ingenuos intrépidos que somos, no le dimos mucha importancia y pensamos que mientras estuviéramos juntos, todo iría bien: la noche se pasaría volando entre risas y charlas, y a las malas dormiríamos en bancos o en el suelo tumbados sobre nuestras chaquetas y maletas; no había de qué preocuparse. Teníamos como referencia las horas que habíamos pasado en el pequeño aeropuerto de Barcelona-Girona esperando a que saliera nuestro vuelo a Oslo, y el panorama no pintaba nada mal...

Dormir en el aeropuerto
Haciendo tiempo en el aeropuerto de Girona, esperando a que llegaran los demás

Lo que no sabíamos era que esa sería una de las noches más largas y espesas vividas por el Hombre en la historia de la Humanidad. Nada más llegar al aeropuerto de Milán, entrada ya la noche, buscamos un rincón tranquilo donde dejar nuestras cosas y "dormir". Empezamos a deambular y encontramos un lugar alejado de todo que, la verdad, creo que debía de estar reservado al personal del aeropuerto, porque daba a unas oficinas administrativas y a lugares con carteles de "Prohibida la entrada" pero que tenían las puertas abiertas. Vamos, que de habernos visto el de seguridad, probablemente nos habría sacado de ahí de las orejas. Con toda nuestra buena fe, nos tumbamos en los asientos y nos dispusimos a dormir... hasta que apareció la máquina pulidora del suelo en algún lugar del aeropuerto y estuvo haciendo un ruido fortísimo, horrible y taladrante toda la noche, sin un minuto de descanso. Entre la dichosa máquina y los focos encendidos a máxima potencia, en seguida nos dimos cuenta de que iba a ser imposible dormir, y no veíamos el momento de que fueran las 9 de la mañana para embarcar al fin en el avión... Y así se pasó la noche, lánguida, tediosa, con el pause puesto. Nos dedicamos a pasear por los pasillos prohibidos, a sacar comida barata de las máquinas expendedoras, a fingir que dormíamos para ver si se "contagiaba" el sueño a los demás, a dar vueltas y más vueltas. De los asientos al suelo. Del suelo a los asientos. Nos sentamos sobre las maletas. Nos tumbamos sobre ellas. Las utilizamos de almohada. Nada funcionaba. Utilizamos chaquetas a modo de almohada y pañuelos como cubre ojos, y le echamos toda la imaginación del mundo para auto-convencernos de que estaba oscuro. Mirábamos el reloj: las doce. Mil horas más tarde, mirábamos de nuevo: las doce y diez. Nos mirábamos sin ánimo unos a otros, nos reíamos por no llorar, esperando inertes, ahí tirados, a que de alguna manera pasaran las horas y, como mínimo, a las 6 de la mañana empezara a haber movimiento de gente. Al menos nos entretendríamos con algo. Tan lenta fue la noche, que poco más puedo recordar, solo que en cuanto nos metimos en el avión nos quedamos todos dormidos en cuestión de segundos. Aquí una muestra de cómo estábamos al inicio del viaje, todavía en Barcelona:

Dormir en el aeropuerto
Tranquilos, relajados y sonrientes, ajenos a la pesadilla que nos esperaba

Y aquí una descripción gráfica de nuestra desesperación, bastantes horas más tarde:

Dormir en el aeropuerto
La pesadilla en curso
Puntos fuertes de la foto:

-Sergio con su bolsa de bocadillos intentando comer para matar el tiempo
-Judith con la riñonera bajo la rebeca y un pañuelo en la cabeza para no ver la luz
-Javi y su muerte súbita, sobran las palabras
-Steffi con risa cansada y los ojos cerrados
-Mar con la cabeza desnucada
-Un bulto bajo una manta a cuadros roja y azul. No tengo ni idea de quién de nosotros era, pero mirad qué bien desapercibido pasaba


Así que amigos y amigas, viajantes y viajeros todos, si tenéis algún truco para pasar la noche en un aeropuerto y no morir en el intento, esperamos vuestros consejos, porque nos lo vamos a pensar dos veces la próxima vez que tengamos que dormir en uno...

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10 comentarios:

  1. La verdad es que nunca he pasado la noche en el aeropuerto... pero cuando he tenido que hacer una escala de unas cuantas horas me ha parecido un poco tortura, así que pasar la noche entera no me lo quiero imaginar.

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    1. Sí, con las escalas pasa lo mismo, o con los retrasos, que se pasan las horas lentísimas y uno ya no sabe dónde meterse! Por eso es mejor a veces pagar un pelín más y saltarse lo mismo 6 horas insufribles de escala... Un saludo y gracias por seguirnos!

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  2. Jajaj que buen relato. Yo he tenido dos de esas, la primera en el aeropuerto de Stansted de Londres, que hacía un frio tremendo y los asientos tenían de esas barras para que no te puedas tumbar. Y la segunda, volviendo de Liverpool en el aeropuerto de Barcelona una máquina pulidora como la que cuentas en tu relato pero insistía en pulir la zona donde estábamos nosotros, ni a propósito. Recordaba un mosquito de esos que te sobrevuelan la oreja, pero en grande y con mas mala leche jejeje.
    Fatal tambien mi experiencia, pero a veces ahorrar una noche d ehotel es muy necesario ;)
    Un saludo
    Carmen

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    1. Los asientos de barras! No había caído en que nosotros al menos teníamos asientos normales; si no, hubiéramos acabado en el suelo directamente. Y lo de las máquinas pulidoras se ve que es algo normal por lo que veo, menuda pesadilla... Un saludo y gracias por comentar!

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  3. No tuve que pasar la noche entera, pero cinco horas durante el día en el aeropuerto de Zurich volviendo resacosa de Madrid dieron para mucho... no tenia movil asi que no podia ponerme la alarma y sentia que si m dormia no iba a despertarme nunca mais! Asi que encontre un reloj-despertador mini y pense perfecto! Lo programe y cuando llego la hora se entero todo el aeropuerto menos yo (que estaba hasta roncando seguro) porque la alarma era la tipica de PI-PI-PIIII que te deja sorda pero yo estaba en otro mundo... y me despertaron unos guiris muy majos oye...!

    Ale

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    1. Me encanta tu anécdota, tuvo que ser todo un panorama verte con el despertador a punto para no dormirte...!

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  4. Yo aun no he tenido el "gusto" de pasar la noche entera en un aeropuerto, pero en mi viaje a Miami cuando aterrizamos en Orlando, entre que nos revisaban el visado, recogíamos las maletas y esperábamos a que a media noche un autobús caritativo viniera a recogernos para llevarnos a Miami, pasaron unas cuantas horas, y es que el tiempo en los aeropuerto se detiene. Es lo que peor llevo de los viajes.

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    1. No si ya te digo que de gusto nada, jeje. Nunca hemos viajado tan lejos así que no sabemos lo que es que te retengan mientras te revisan visado y te interrogan como si fueran el FBI, pero tiene que ser también un horror pasar el rato entre esperas. Y que lo digas, sin duda lo peor de los viajes es el momento aeropuerto...

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  5. Vaya nochecita ¿no? Al menos luego os dormisteis en el avión...
    Por suerte, no he tenido que pasar una noche entera en un aeropuerto, pero sí he sufrido los dichosos retrasos de vuelos que se te hacen eternos y tremendamente aburridos.
    Un saludo!

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  6. Siempre me ha parecido que pasar la noche en un aeropuerto debe ser de lo más desesperante del mundo ¡Me lo confirmáis! Y eso que vosotros eráis unos cuantos, que siempre parece que en compañía se hace menos atroz xD

    Pues ahora estoy aterrorizada, porque en breve nos toca pasar la noche en uno :-(
    Ya os contaremos cómo nos fué, si acabamos matándonos o no, jajaja

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